Salud Emocional y Crianza Positiva – Dra. Carmen Márquez Perez
Dra. Carmen Márquez Pérez
Psicóloga Clínica
Muchas personas crecen soñando con encontrar al “príncipe azul”: alguien amoroso, protector y comprometido.
Pero, ¿qué ocurre cuando ese “príncipe azul” comienza a mostrar otra cara?
Del encanto a la confusión
Muchas relaciones comienzan con intensidad: detalles, palabras bonitas, promesas de amor eterno. Esa persona te hace sentir especial, única… incluso puede colocarte en un pedestal.
Sin embargo, con el tiempo, algo cambia.
Las primeras señales no siempre son evidentes. Pueden aparecer como comentarios sutiles, críticas disfrazadas o actitudes que generan incomodidad, pero que se intentan minimizar.
Frases como:
“No es para tanto”
“Estás exagerando”
“Yo te amo”
Comienzan a confundir la experiencia emocional.
El ciclo emocional
El agresor emocional suele moverse entre dos extremos:
Después de herir, puede pedir perdón, mostrarse vulnerable e incluso prometer que no volverá a suceder.
Esto genera esperanza.
Pero el patrón se repite.
Este ciclo produce una sensación de inestabilidad emocional, como si la persona estuviera “yendo y viniendo” constantemente entre dos realidades.
Confusión y pérdida de claridad
Con el tiempo, la persona que vive esta dinámica comienza a cuestionarse:
Se entra en una lucha interna entre lo que se siente… y lo que se intenta justificar.
La mente intenta entender.
El corazón quiere sostener la relación.
Y en ese proceso, se pierde claridad.
Control, manipulación y desgaste emocional
El agresor emocional puede:
También pueden aparecer celos, control sobre tus relaciones y una necesidad constante de atención.
Nada parece suficiente.
Y poco a poco, la autoestima comienza a deteriorarse.
El impacto en quien lo vive
Quien está dentro de esta dinámica puede comenzar a:
A nivel interno, se vive una contradicción profunda:
Amar… y al mismo tiempo sufrir.
Con el tiempo, muchas personas describen sentirse:
La desconexión
Llega un punto en que la persona comienza a funcionar en “automático”.
Se desconecta emocionalmente.
Pierde su dirección.
Y comienza a sentir que ya no sabe quién es.
Incluso puede aparecer la sensación de estar “perdiendo el control” o “volviéndose loca”.
Pero no es así.
Es el efecto de una relación emocionalmente desgastante.
Una verdad importante
Muchas personas intentan salvar la relación.
Intentan entender.
Intentan cambiar la dinámica.
Pero hay algo que debemos decir con claridad:
No todo se puede reparar desde una sola parte.
🌱 Mensaje final
Cuando el “príncipe azul” se convierte en una figura que genera dolor, miedo o confusión… es importante detenerse.
Observar.
Nombrar lo que está ocurriendo.
Porque el amor no debería doler de esa manera.
✨ Para reflexionar
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